| La Unidad de España. una Historia difícil. |
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Tras el dominio romano, y al constituirse Hispania como una monarquía independiente en los últimos años del Imperio, los visigodos consiguieron unificar la Península bajo una misma Corona, dando vida a un reino que se mantuvo unido durante un cuarto de milenio. La lengua y la cultura heredados de Roma, la religión católica que Recaredo consiguió establecer, y la unificación de la las leyes romano-visigodas, prestaron cohesión a aquel conjunto más o menos heterogéneo de pueblos y lograron hacer de ellos una nueva nacionalidad dotada de una personalidad fuerte y coherente. Sin embargo, la invasión musulmana estuvo a punto de cambiar el sentido histórico de esa nación, lo que se evitó gracias a la conciencia de unidad ya generada y consolidada en la sociedad hispano-visigoda.[más información] |
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Las Grandes Dinastías |
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| Hasta fechas muy recientes, la mayor parte de los países del mundo se han visto regidos por familias de estirpe real, que se han sucedido en el trono durante largos siglos de historia. Y, aunque muchas de ellas ya no reinan, no atraen por eso menos la atención y la curiosidad de las multitudes y, consiguientemente, de los medios de comunicación. Las grandes dinastías, perpetuadas durante centurias, con frecuencia emparentadas de modo notorio las unas con las otras, han constituido uno de los casos más singulares de pervivencia de tradiciones seculares de carácter no solo político sino también cultural, artístico, religioso o social. Muchas de las principales obras de arte, textos literarios o corrientes de pensamiento deben su existencia al impulso y la protección de los Príncipes; éstos han sido protagonistas de primer orden en la historia política del mundo; y es patente la influencia de las Casas Reales en los más diversos sectores de la vida, de la música a la moda o de la guerra al amor, pues pueblos enteros se han reflejado en ellas, las han imitado, las han adorado u odiado, dada su innegable capacidad de provocar fidelidades y enemistades con igual grado de intensidad...[más información] |
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| Auge y caída de los Imperios europeos |
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| Es habitual considerar que los grandes protagonistas de las relaciones internacionales son los Estados-Nación y, efectivamente, así parece ser en la actualidad. Pero se olvida con frecuencia que -especialmente en el ámbito europeo, en el que centramos ahora nuestra atención- una gran parte de estos Estados-Nación han formado parte, hasta hace relativamente poco tiempo, de grandes imperios. Como escribe Niall Ferguson, refiriéndose a la historia europea de siglo XX, “lo que tenían en común casi todos los principales contendientes de las guerras mundiales era que, o bien eran imperios, o bien trataban de serlo”. Imperios dotados de una gran contigüidad territorial, como el imperio ruso o el otomano, o imperios coloniales extendidos por otros continentes, como el inglés, el francés o el II Reich alemán. La historia europea de los últimos siglos no es inteligible si no se analiza desde esta perspectiva...[más
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Dos milenios de cristianismo en España |
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Durante veinte siglos, a través de los tiempos, España se ha empapado de cultura cristiana, y ha vivido los acontecimientos más sobresalientes de su historia en torno a la expansión y defensa de la fe. Tuvo un papel importante en la cristianización de los bárbaros; actuó de valladar ante Europa en la contención del Islam, que ya había borrado al cristianismo del Asia Menor y del Norte de África; encontró en los Océanos las nuevas tierras que habían de multiplicar inmensamente los márgenes de la Cristiandad; evitó el triunfo total del Protestantismo en Europa; fue la cuna de muchos de los más importantes pensadores del universo católico, de San Isidoro a Vitoria y a Suárez; en su suelo nacieron algunos de los principales fundadores de grandes órdenes religiosas, de Santo Domingo de Guzmán a San Ignacio de Loyola y de Santa Teresa de Jesús a San José de Calasanz; dio vida a incomparables manifestaciones del arte religioso, desde las catedrales góticas a los autos sacramentales; situó algunas de sus mejores universidades -Salamanca, Alcalá- a la cabeza de los grandes centros del saber; superó pruebas gravísimas que intentaron, en los últimos siglos, borrar sus raíces católicas y hacerla olvidarse de su tradición y aún de sí misma. |
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| La Italia española (siglos XVI y XVII) |
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| Durante dos siglos, Italia estuvo inserta en la Monarquía de España. A los Austrias pertenecieron, por derecho o por conquista, los reinos de Sicilia, Nápoles y el Estado de Milán, además de una constelación de pequeños territorios y Estados medianos tutelados o vinculados por alianzas con la corte de Madrid –Toscana, Saboya— y la destacada presencia diplomática española en los grandes centros de la diplomacia internacional, particularmente en Roma. En este ciclo queremos referirnos a las múltiples vínculos hispano-italianos estrechados a lo largo de dos siglos, desde lo político y lo militar, a lo cultural y lo religioso...[más información] |
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